Subsidios, ¿Problema o solución?

06/02/2017

Nuevos subsidios han seguido aprobándose en las últimas semanas, algunos de ellos, sin considerar los principios básico de eficacia, temporalidad y sostenibilidad; por lo que en algún momento habrá que hacer un alto y preguntarnos si ésta es la mejor forma de “reducir” la pobreza y solucionar los problemas sociales de nuestro país.

Las políticas estatales de subsidios se asemejan a esas trampas en las que es muy fácil entrar y muy difícil salir. Otro mal  que  se  lleva  los  recursos  de todos y  que podrían ser  invertidos en  mejorar nuestra educación y salud,  incrementar la seguridad pública,  y fortalecer nuestra administración de justicia.

Los subsidios estatales en nuestro país ya llevan décadas de ser utilizados bajo el nombre de “inversión social” y hemos visto como éstos han venido aumentando de forma sistemática cada año, sin evidencia contundente de la disminución de la pobreza y la desigualdad social en nuestro país.

El verdadero sentido de la  Inversión Social  es  aquella  que  permite  a  la  población  el  poder  superarse  y  alcanzar  un  mayor bienestar.   Regalarle  cosas  al  pueblo  puede  que  le  resuelva  una  necesidad  hoy;  pero  no  hace  nada  para  ayudarle  a  que  se  supere  y  que  algún  día  pueda  tener  otro  nivel  de  vida.

Los países desarrollados tienen políticas de subsidios estatales; no obstante, están diseñados para mejorar la productividad de los que los reciben, con indicadores específicos de cumplimiento,  y en la mayoría de los casos tienen fecha de vencimiento. En el caso de Panamá no se da ninguna de estas dos condiciones.  

El Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) valora positivamente los subsidios orientados por una política pública eficaz y democrática, como una valiosa herramienta del sector público. No tenemos por qué descartarlos, pero sí entender que deben ser temporales, focalizados y transparentes.